El juego y la atención plena II

Esta semana vamos a comenzar a explicar la importancia del juego para los niños, es una actividad que el niño tiende a hacer de una forma natural y que tiene una importancia extraordinaria para la adecuada configuración de las funciones cognitivas del cerebro infantil y ahora vamos a explicar por qué…

Para los niños el juego es un instrumento para enfrentarse a la realidad, para explorarla y entenderla. Promueve la curiosidad lo que facilita el aprendizaje y la memoria, pero sus efectos van más allá ya que afectan de manera directa la estructura y funcionamiento de su cerebro.

Diversos estudios realizados con animales han permitido constatar que el juego conlleva cambios en el cerebro que se ven reflejados en las habilidades socioemocionales y ejecutivas, vinculadas al aprendizaje y a los comportamientos adaptativos y prosociales. Por ejemplo, en estudios con ratas donde eran sometidos a una sola sesión de juego de 30 minutos experimentaban transformación en la expresión de un tercio de los genes activos de las regiones frontal y posterior de su corteza cerebral. Otro estudio demostró que 2 horas diarias de juego provocaban cambios en el peso del cerebro de dichos animales, que demostraban una mayor capacidad para la resolución de problemas.

El juego mejora las funciones ejecutivas del niño, su lenguaje, sus habilidades matemáticas, su desarrollo social, sus relaciones con otros niños, su autonomía e, incluso, su desarrollo físico y salud. Además, un aspecto curioso en que el juego adquiere gran importancia cuando el niño se encuentra ante situaciones adversas que le causan altos niveles de estrés, como puede ser vivir en un campo de refugiados (por ejemplo, la película “La vida es bella” demuestra el trabajo psicológico a través del juego), o por ejemplo, la situación de Estado de alarma, en concreto en el confinamiento, el juego adquiere un matiz imprescindible.

Con el juego trabajamos la coordinación, aparecen emociones positivas como la alegría y la euforia, disminuye la intensidad de la reacción del cuerpo al estrés.

Además, una cosa que descubrí hace poco con un juego que todos recordaréis (porque os lo hacían de pequeños y seguro que lo habéis hecho a vuestros hijos) es el juego de “Este puso el huevo, este le echó la sal…” ¿os suena? Una curiosidad respecto a este juego, es que en muchas culturas existe este tipo de juego, donde los adultos tocan con sus dedos cada uno de los dedos de los niños cantando una canción popular. Y el porqué de este juego es porque los dedos de las manos y de los pies de los niños han de ser tocados para desarrollar el mapa sensorial (permite que sin mirar sepas dónde te han tocado) y el mapa motor (permite que sin mirar puedas mover un dedo u otro de la mano).

Así que por qué no nos dejamos llevar por nuestro instinto y os voy a poner ejemplos de juegos beneficiosos, aunque cualquier juego sería beneficioso y aportaría su granito de arena al desarrollo del niño.

  • Juego con objetos, es el tipo más primitivo de actividad lúdica y consiste en la exploración sensomotora mediante el uso de todos los sentidos, vista, tacto, olfato, oído e incluso gusto. Por ejemplo ¿no se os ha ocurrido convertir la comida en un juego? Cuando comenzamos a introducir los alimentos al bebé con 6 meses, en un escenario totalmente novedoso para él, podemos aprovechar todos los sentidos para “jugar” con la comida, con ello conseguiremos una actividad lúdica para el niño que va a conformar experiencias positivas respecto a la comida, ahora sí, preparad la lavadora 🙂
  • Objetos de forma simbólica lo que fomenta la comunicación y el pensamiento abstracto. Por ejemplo, un estudio constató que el simple hecho de proporcionar bloques de madera a niños en edad preescolar para que jugaran en casa con una intervención mínima de los adultos mejoraba de forma significativa su adquisición del lenguaje. Observad también como el niño coge un mando de la TV o cualquier cosa que se le parece y os imita llamando por teléfono, hace unos días observé a mi hija teniendo una conversación perfecta en cuanto a habilidades sociales se refiere, con la madre de su amigo y cuando terminó la conversación me dijo “Mamá he hablado con la madre de … y está durmiendo en su camita”. Otra cuestión de vital importancia aquí es que los niños imitan lo que hacemos los adultos, este juego no hubiese sido posible en mi infancia, porque no teníamos ni teléfono fijo. Por eso hay que ser muy cuidadoso cuando hablamos varios adultos delante de los niños, un amigo utilizaba una expresión “hay ropa tendida” cuando rápidamente teníamos que cambiar de conversación porque se acercaban los niños.
  • El juego colectivo que mejora la capacidad de negociación y cooperación, puesto que obliga al niño a enfrentarse a la resolución de problemas, lo que, a su vez, impulsa la comunicación entre ellos y el aprendizaje de nuevas palabras y formas de expresarse. Del mismo modo, durante el juego simbólico con otros niños, el niño debe colaborar en crear un entorno imaginario, acordar su papel dentro de este y desarrollarlo convenientemente, lo que favorece su capacidad de dirigir su propia conducta (autorregulación), así como la de razonamiento sobre hechos hipotéticos.

Si a todo esto añadimos un juego que implique cierta actividad física, los beneficios se multiplican. De hecho, el ejercicio no solo mejora la salud física de desarrollar obesidad o patologías cardiovasculares. El juego activo reduce el estrés, la fatiga y la depresión, al tiempo que incrementa el rango de movimientos del niño e impulsa su agilidad, coordinación, equilibrio y flexibilidad. Del mismo modo, el juego al aire libre estimula a los niños a ejercitar de forma simultánea sus habilidades motoras, cognitivas, sociales y lingüísticas. Esto permita una mejora de sus capacidades de integración sensorial, necesarias para organizar todas las sensaciones que perciben de su propio cuerpo y del exterior para emitir una respuesta acorde.

Katia Hueso en su libro “Jugar al aire libre” habla de los “lugares mágicos” la posibilidad que tienen los niños en la Naturaleza de crear su propio escondite especial y dar rienda suelta a su imaginación. Katia, describe en su libro “el espíritu del lugar” que se puede asociar a una sensación de trascendencia, serenidad o belleza. Este lugar me ayudaría mucho en terapia cuando trabajo con adultos «Atención Plena» y se le propone al adulto que busque su “lugar seguro” donde puede mantenerse calmado y seguro de que nada malo ocurrirá…

Pensad en los recuerdos que tengáis de niños ¿qué recuerdos son los más agradables sobre juego y lugares? Cuando hablo con amigos coincidimos en que nuestros lugares especiales en la infancia, eran en el campo al aire libre. Un recuerdo maravilloso mio era cenar con mi familia y mis abuelos en la terraza de una casita en el campo mirando las estrellas, no hay nada que me relaje más que observar simplemente la inmensidad del Universo, ahí sobran las palabras y los pensamientos…

Os dejo con un relato que me encanta de un libro precioso “Mindfulness para niños” de Paloma Sainz Vara de Rey. Este relato se llama “Semillas”

“Según la tradición andina cada uno de nosotros portamos una semilla de luz, Inka Muju (semilla de inca) que podemos desarrollar para alcanzar niveles de conciencia e iluminación espiritual. Todo ser humano, sin exclusión, posee el potencial de crecer espiritualmente, llegando a ser un Sapa Inka (único inca).

Inka Muju (semilla de inca) es la metáfora que representa el poder que tenemos de hacer crecer la luz desde nuestro interior, desde las propias raíces y atributos, desarrollándonos como un árbol magnífico, frondoso y portador, a su vez, de semillas de paz, luz y amor universal.

Las semillas necesitan tiempo para crecer, abono y agua cada día. Seamos pacientes y constantes. Sí, hay soluciones superficiales, como toda la fruta que vemos brillante en algunos supermercados, que se planta, crece y madura a una velocidad forzada, contra natura. Y sí, parece perfecta, pero sólo por fuera. En cuanto la muerdes es como plástico no sabe a nada.

Necesitamos tiempo, necesitamos hacerlo todos de una forma más lenta, hacer menos y mejor. Ir hacia el SER en lugar de hacía el tener. Preguntarnos si nuestra vida contribuye no sólo a nuestro bienestar, sino al bien común, al de la naturaleza. Tomar conciencia y empezar un camino para ser felices e íntegros. Reflexionemos sobre la vida, sobre la educación, sobre nuestro trabajo. Dediquemos un tiempo a comprendernos a nosotros mismos. Si no sólo crearemos más confusión. ¿Qué nos gustaría para nuestros hijos? Y ¿para nosotros? ¿Acaso no merece la pena, aunque eso suponga caminar muchas veces por senderos desconocidos?

La meditación, tanto la formal como la informal, nos ayuda a tener más claridad en nuestra mente, a no identificarnos con ese torbellino de pensamientos ni de emociones, sino con esa semilla de luz que tenemos en nuestro interior y que siempre brilla. Estamos todos aprendiendo. Se acabaron los tiempos de los expertos. Debemos experimentar, cada uno en su vida. Con actitud de explorador.

Es hora de pedir compartir, de pedir ayuda, de comprometerse, de esforzarnos, de luchar por nuestros sueños y por un mundo mejor. Sembremos. De una forma holística.

Semillas de amor, en lugar de semillas de miedo. Semillas ecológicas, sin pesticidas ni sustancias químicas. Semillas auténticas, bellas en su diferencia.”

Gracias Paloma 🙂

Si ya habéis trabajado la primera actividad https://gaiapsicologia.com/el-juego-y-la-atencion-plena/ os animo esta semana a que identifiquéis los juegos de vuestros hijos en las 3 categorías de juegos, además de volver la vista atrás a vuestra infancia y compartir con vuestros hijos vuestros “lugares especiales”

¡Que tengáis una feliz semana!!!


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