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Actualmente una de las dificultades que generan más crisis emocionales es cuando tenemos conflictos en las relaciones que no sabemos resolver de manera adecuada. En la vida moderna tenemos poco tiempo para dedicarnos a fortalecer las relaciones y crear vínculos estables que nos generen satisfacción.

Tampoco ayuda nada la creencia del “usar y tirar” y el hiperoptimismo de “siempre encontraré una relación o persona mejor”. La cuestión está si estamos repitiendo patrones y los responsables de que las relaciones no funcionen están siendo nuestros comportamientos o nuestra forma de gestionar las emociones negativas.

Si tenemos en cuenta que la felicidad duradera es algo por lo que yo tengo que dedicar esfuerzo y trabajar para ir consiguiendo objetivos en consonancia con mis valores, sería idealista pensar que va a llegar la persona adecuada y perfecta que me haga feliz. Pero es algo que nos han vendido los cuentos de “príncipe azul” y los finales “fueron felices y comieron perdices”.

Tenemos que aceptar que ninguna relación está carente de conflictos, la dificultad son los conflictos que no se solucionan de manera adecuada. También tenemos que aceptar que la comunicación es compleja y que cada persona tiene una forma de entender las cosas y unos valores diferentes.

Una metáfora especialmente bonita para mi es la “metáfora del jardín” (Wilson y Luciano, 2002).

“Supongamos que cada uno de nosotros somos jardineros, adoramos nuestras plantas, las plantas son las cosas que queremos en nuestra vida. Hemos seleccionado un lugar para plantar nuestro jardín, hemos distribuido las plantas dejando más terreno para las que más nos gustan, para las que queremos que más crezcan y menos espacio para las plantas que no son tan relevantes para nosotros. Hemos preparado la tierra, plantado semillas, algunas han brotado, unas con más fuerza, otras con menos… Y claro, algunas plantas importan más que otras, puede no ser lo mismo que se seque uno de los geranios a que se seque un rosal, el rosal puede que sea una de las plantas que más importen, que se cuide con más mimo… Ahora dime, ¿cuáles son tus áreas o facetas de valor, como si fueran las plantas de tu jardín?, ¿Cuánto te importa cada una de ellas?… Fíjate que no te pregunto cómo están actualmente, sino qué sector ocupan en tu terreno, te pregunto sobre el valor que ellas tienen para ti…”

“Entonces tenemos la planta de tu pareja que te importa mucho y le das una importancia de diez sobre diez, el ámbito laboral que le has dado una importancia de ocho, la planta de… Ahora bien, dime, actualmente ¿cómo están las plantas de tu jardín, están frondosas o más bien mustias?… Si las plantas hablaran del jardinero ¿qué crees que dirían? ¿Dirías tú que el jardinero está poniendo todo el abono necesario, que el trabajo que está haciendo es suficiente según la importancia que cada una de sus plantas tiene?… Ahora te pido que mires tu comportamiento como jardinero y que me digas de cero a diez lo fiel que estás siendo con tus plantas…(1)

Con esta sencilla metáfora podemos evaluar ¿qué tipo de jardineros estamos siendo? Y ¿qué plantas estamos cuidando más y cuales menos? E incluso nos podemos dar cuenta en nuestra vida qué plantas han muerto por falta de cuidados y esto será un aprendizaje para que en el futuro aprenda a cuidar mejor de  las relaciones.

Os vamos a dar unos consejos para cuidar las relaciones y de vuestras plantas más preciadas:

Según investigaciones las parejas que funcionan bien dedican 5 horas por semana más a estar juntos y hablar. Es recomendable compartir con esa persona una actividad que te sirva para desconectar del trabajo y la rutina y conectar con esa persona importante para ti. Pueden ser actividades cotidianas como dar un paseo, hacer alguna actividad juntos y debemos realizar esta tarea con toda la concentración, no es válido estar realizando la tarea y a la vez mirando el teléfono. Piensa que la actividad puede durar lo que tú puedas pero eso si, pon todo tu interés en ella.

Las relaciones felices se caracterizan por una proporción de afecto positivo a negativo de 5 a 1. Esto quiere decir por cada afirmación o comportamiento negativos (criticar, rezongar, sermonear) hay cinco positivos. Propone como objetivo de la semana aumentar  tu proporción de afecto positivo, ya sea con palabras (por ejemplo, diciéndole o mandándole un correo electrónico que diga “te quiero” más a menudo), o de alguna otra manera (como siendo amable).

Las parejas felices no necesariamente discuten menos ni de forma más discreta, sino que lo hacen de forma diferente. Las parejas infelices se caracterizan por que tratan los conflictos con un desacuerdo inicial violento, las críticas, el desprecio, una actitud defensiva y las evasivas. Se puede poner en práctica en las discusiones: cuando tu pareja te envíe una señal de que quiere hacer las paces, expresar una queja (¿Por qué no me llamaste?) en lugar de una crítica (“Nunca te acuerdas de nada”), o hacer un pequeño gesto para mantener el contacto durante la pelea (mirar a los ojos, tocar al otro, o decir “entiendo”) (2)

Si estás interesado en cultivar tus relaciones y ser más feliz con ellas, disfrutando del jardín que ya tienes, podemos entrenar contigo todas estas habilidades en nuestro Centro.

 

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(1) Extraído de (ACT) y la importancia de los valores Terapia de Aceptación y Compromiso personales en el contexto de la terapia psicológica (Marisa Páez-Blarrina, Olga Gutiérrez-Martínez, Sonsoles Valdivia-Salas y Carmen Luciano-Soriano)

(2) La ciencia de la felicidad

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